jueves, septiembre 25, 2008

Richard Wright: inventor de atmósferas

Víctima de cáncer, Richard Wright
(Londres, 28 de Julio de 1943-15 de septiembre de 2008)
murió hace diez días, a la edad de 65 años

"Yo vengo del mundillo del jazz, esa es mi música favorita, mi fuente de inspiración", afirmaba Richard Wright al explicar cómo cierto acorde hallado en Kind of Blue, una de las tantas obras maestras de Miles Davis, le inspiró un acorde de "Breathe", el tema incluido en la Octava Maravilla que son esos 43 minutos titulados The Dark Side of the Moon.

La declaración no resulta del todo extraña si pensamos en una banda como Pink Floyd, tan proclive a la improvisación instrumental y a los jams kilométricos con que solía llenar caras enteras de sus álbumes de principios de los años 70. Bastaría, para constatar la verdad de tal afirmación, escuchar nuevamente, por ejemplo, el momento más álgido de aquel LP de 1973, "The great gig in the Sky", y prestar atención a la forma conmovedora en que Clare Torry se desgañita sobre una partitura del tecladista, una serie de variaciones sobre una elegante y hermosa base pianística a la que se suman paulatinamente una guitarra wah wah, el órgano del propio Wright y la sección rítmica de la banda, y que sube de tono hasta alcanzar un estallido tonal equiparable a las figuras sucesivas de un calidoscopio o a esas formas caprichosas que atisbamos al tallarnos los ojos cerrados.

Hay ahí, ciertamente, una empatía con el free jazz y con las aventuradas exploraciones que pocos años antes había emprendido el propio Miles con Bitches Brew. Pero algo más hay en esa pieza: el instinto domeñado por el genio... domeñado no, digamos que apenas temperado, el olfato creativo sujeto a la flexible cadena de la inteligencia.

Habitualmente soslayado lo mismo ante el genio lírico y el protagonismo de Roger Waters (quien, de hecho, lo despidió del grupo luego de la grabación del sobrevalorado The Wall) que ante el virtuosismo interpretativo de David Gilmour, e incluso frente a la estrella trágica de Syd Barret, Wright fue, sin embargo (como Harrison con los Beatles, John Paul Jones en Led Zeppelin o John Entwistle con The Who), una pieza fundamental en cualquiera de las alineaciones de Pink Floyd. Es curioso enterarse, por ejemplo, cómo fue él quien sugirió, ante la falta de acuerdo para elegir una portada efectiva para iluminar El lado oscuro de la luna, una que fuera "sencilla, atrevida y llamativa". El resultado fue uno de los iconos más identificables de la historia del rock: un prisma (un triángulo, en realidad) atravesado por un rayo de luz que, al salir de la figura geométrica, forma un arco iris. (Un emblema sólo equiparable a la lengua de los Stones o al dirigible de Zeppelin).

Podría decirse que Pink Floyd es un cúmulo de atmósferas musicales, y eso, en buena medida, se debe al talento de Wright. Quien lo dude, que trate de imaginar, por poner un solo ejemplo, "Shine on you Crazy Diamond" sin su extensa introducción de órganos y sintetizadores, sin esos demorados efectos de sonido.

Para quien crea que Richard Wright era solamente un músico competente sin grandes capacidades líricas, hay una canción esperándolo en el Atom Heart Mother (1970), se llama "Summer '68" y habla de esos (des)encuentros azarosos que a veces nos regala la vida. Es hermosa.

5 Comments:

Blogger sergio luna said...

Saludos Víctor. Leo tu post sobre R. W. y te felicito, está fregón. Precisamente encuentro tu página mientras la música de Pink Floyd entibia este lugar.

9:56 a. m.  
Blogger Víctor Cabrera said...

Pues bienvenido, querido Sergio: pásale a lo barrido.

¿Tú cómo andas?

Oye, y hablando de rocanroles, me quedé esperando aquella copia prometida de "El año del caballo", de Jarmusch. A ver si al menos me dices cómo o dónde conseguirla.

Un abrazo grande:

vc

10:33 a. m.  
Anonymous Anónimo said...

No, pues con retraso leo esta nota. Ahora sí empieza el lado oscuro de la luna... Un abrazote. yop.

5:35 p. m.  
Blogger Víctor Cabrera said...

"there is no dark side of the Moon really... matter of fact it's all dark"

9:31 a. m.  
Blogger Luis Vicente de Aguinaga said...

Por eso nunca vamos a entendernos, mi querido Cabrera... ¿Pink Floyd? Ay, no te claves... Mejor te paso el penúltimo de Ry Cooder, 'My Name Is Buddy', o el 'Radio Mali' de Ali Farka Touré. Para que aprendas y te dejes de tecladitos. Ju, ju...

6:33 p. m.  

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